Equinoterapia una gran alternativa Por: Dulce Yahaira Bergman García
La hipoterapia o equinoterapia es una alternativa terapéutica utilizada en la rehabilitación de pacientes con enfermedades neurodegenerativas, traumatológicas y otras condiciones. Se basa en el movimiento rítmico y cadencial del caballo, que estimula distintas funciones del cuerpo y del sistema nervioso. La palabra hipoterapia proviene del griego hippos, que significa “caballo”.
La equitación produce excelentes resultados en la rehabilitación y habilitación de músculos, recuperación o mejoramiento del equilibrio y desarrollo de la autoestima en las personas que la practican.
La equinoterapia permite el tratamiento de los niños y jóvenes que lo requieran, al ponerlos en contacto con la naturaleza y con un animal que, de acuerdo con lo demostrado por distintos especialistas en el mundo, establece con el hombre un particular vínculo de colaboración y lealtad.
El adiestramiento en equitación, además, contribuye a lograr el equilibrio en pacientes con dificultades motrices, que deben procurar mantener el cuerpo erguido para no caerse del animal. El cuerpo del jinete se mueve de forma suave y rítmica, lo que ayuda a mejorar el equilibrio, recuperar la confianza y, sobre todo, revertir el grado mediante el que se presenta cada discapacidad. Otra de las ventajas de esta terapia complementaria es que ayuda a mejorar el tono muscular, aumentar la coordinación entre la vista y los movimientos musculares y desarrollar la noción de lateralidad.
¿Cómo funciona? El caballo posee características musculares únicas y quién sabe montar ha experimentado la agilidad, el movimiento armónico y la fuerza que lo caracteriza. El caballo representa para su jinete más que un medio de locomoción es una parte esencial de una actividad placentera que puede convertirse en una verdadera pasión. Para las personas que presentan algún tipo de discapacidad, el caballo puede significar no sólo el medio de adquirir de pronto todas sus habilidades motrices, sino un tratamiento que da notables resultados. Un caballo al paso transmite al jinete vibraciones por medio de la médula, con una frecuencia de 180 oscilaciones por minuto, esto equivale a la información que el cerebro recibe cuando caminamos. También transmite impulsos en una serie de oscilaciones tridimensionales como son avance y retroceso, elevación y descenso, desplazamiento lateral y rotación. Es tal el número de oscilaciones en un minuto que no hay máquina o profesional que pueda igualarlo. El jinete recibe a través del dorso del caballo un masaje producido por las vibraciones generadas por el movimiento cadencial del animal, que recorren desde el coxis hasta la coronilla pasando por la columna vertebral. Incita al movimiento activo del jinete, le provoca acción muscular y le despierta los reflejos. La hipoterapia estimula el desenvolvimiento neuro psicomotor, la adaptación afectiva del individuo al medio y una adecuación a una mejor calidad de vida y mayor grado de autosuficiencia, aumentando su confianza y estimulando el lenguaje para el desenvolvimiento del habla, la comunicación y la socialización. Otro aspecto que se destaca es la mejor integración social de las personas con discapacidad al compartir la actividad con niños y adolescentes que no sufren discapacidad alguna. El punto diferenciador, que influye muy notablemente en la obtención de resultados positivos, es que la hipoterapia es asumida por el paciente como una diversión. Se desarrolla al aire libre, pudiendo disfrutar de cuanto le rodea. Montar a caballo es una terapia, pero es también una diversión y sólo explotando correctamente ambas vertientes se conseguirán los mejores resultados.
Dulce Yahaira Bergman Garcia
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